7.4.06

Laura Palmer


Albergue sublime.
Hospedado en su interior la guillotina de cementerio no entra.
Capitana de resplandor en medio del hombre trágico oscuro con atuendo de bestia; sellado al sol, ennegrecido con estigma de chacal cósmico, reclama tu presencia en fotograma delimitado por réquiem de bajo eléctrico sobre un cielo desbordante, tonada profetiza el crimen de la flor vestida de ángel rimando con muerte, zurrón de plástico en la gramática , en la luz y fotograma emergiendo en el dominio de la pesadilla;
La dureza suena en pueblo oculto, en sociedad de víscera y fuego.

El misterio es un camino lívido, ruinas de una niña bailan en la oscuridad, sobre vigas carcomidas por canto de cuervo. Un sonido de océano profundo hace brisa levantando blanca seda sureña en noche de espanto.
Brama la ficción robando el aliento real; atraviesa Laura el corazón flechado por su espíritu vagando en razonamiento de espectador conmovido; miel brillante en el paladar del televidente.


Lancelot Lhin. Dibujo: Jaime Quezada O.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Poesía absolutamente lisérgica, surrealísticamente empalagosa y freaky. Sigue tomando absinthe, a lo mejor uno de estos aciagos y delirantes días chilenos nos juntamos a carretear con de Rokha, el divino marquéz y alguna que otra camboyana (con la angustia de rigor). Entre paréntesis, la laura esa...la chupa?? O es tu hermana?

eso mismo dijo...

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