26.10.10

Luchando en el nuevo terreno - CrimethInc

CrimethInc.: Luchando en el Nuevo Terreno – Qué ha cambiado desde el siglo XX.

Hace ya 10 años que publicamos Days of War, Nights of Love, uno de los libros anarquistas más influyentes del cambio de siglo. Desde entonces han tenido lugar tremendos cambios tecnológicos y culturales. Al reflexionar sobre ello, parece que muchos de los cambios radicales incidentales que estábamos pidiendo ya hayan tenido lugar, pero que no haya ocurrido ninguna transformación fundamental. Podemos aprender mucho estudiando cómo ha ocurrido esto y qué es diferente hoy en el contexto actual.

Hacia este fin, presentamos Fighting in the New Terrain: What’s Changed since the 20th Century, producto de meses de debates. Esperamos que inspire nuevos análisis y estrategias, y os invitamos a compartir vuestros avances con nosotrxs.

Obertura: Cuantas más cosas cambien…

Había una vez en que, el bloque básico del edificio del patriarcado era la familia nuclear, y pedir su abolición era una demanda radical. Ahora las familias están cada vez más fragmentadas - ¿esto ha extendido el poder de la mujer o la autonomía de lxs hijxs?

Había una vez en que, los medios de masas eran solamente unos cuantos canales de televisión y varias emisoras de radio. No sólo se han multiplicado en una infinidad, si no que están siendo suplantados por otras formas de comunicación como el Facebook, Youtube y Twitter. ¿Pero ha provocado esto un consumo pasivo? ¿Y cuánto control tienen lxs usuarixs sobre estos nuevos formatos, hablando estructuralmente?

Había una vez en que, las películas representaban el sumario de una sociedad basada en el espectáculo; hoy, los video-juegos nos hacen ser la estrella en nuestras épicas disparar-a-todo-el-mundo, y la industria del video-juego hace casi tanto negocio como Hollywood. En una audiencia, al mirar una película todo el mundo está solo; lo más que puedes hacer es abuchar si el argumento te resulta insultante. En los nuevos video-juegos, por otra parte, puedes interactuar con versiones virtuales de otros jugadores en tiempo real. ¿Es esto mayor libertad? ¿Es esto mayor comunidad?

Había una vez en que, se podía hablar de medios sociales y culturales de masas, y donde las propias subculturas parecían subversivas. Ahora la “diversidad” es un premio para nuestros dominadores, y la subcultura es un motor esencia de la sociedad de consumo: cuantas más identidades haya, más mercados.

Había una vez en que, la gente crecía en una misma comunidad igual que sus padres y abuelxs, y los viajes podrían ser considerados una fuerza desestabilizadora que interrumpía las configuraciones estáticas sociales y culturales. La vida de hoy se caracteriza por un constante movimiento ya que la gente lucha por mantener las demandas del mercado; en lugar de configuraciones represivas, tenemos un movimiento permanente, una atomización universal.

Había una vez en que, lxs trabajadorxs estaban en un puesto de trabajo durante décadas, desarrollando lazos sociales y puntos de referencia comunes que hacían posible los desfasados sindicatos. Hoy, el empleo cada vez es más temporal y precario, ya que cada vez hay más trabajadorxs saliendo de las fábricas y los sindicatos hacia la industria de servicios y la flexibilidad obligatoria.

Había una vez en que, el trabajo asalariado era una esfera diferenciada de la vida, y era fácil reconocer y rebelarse contra las formas en las que se explotaba nuestro potencial productivo. Ahora todos los aspectos de nuestra existencia se están convirtiendo en “trabajo”, en el sentido de actividad que produce valor en la economía capitalista: sólo mirando tu cuenta de email incrementas el capital de los anunciantes. En lugar de distintos roles especializados en la economía capitalista, vemos cada vez más una producción flexible y colectiva de capital, y una gran parte de ella no se paga.

Había una vez en que, el mundo estaba lleno de dictaduras en las que el poder estaba claramente impuesto desde arriba y podía ser contestado como tal. Ahora éstas han dado paso a democracias que parecen incluir a más gente en el proceso político, legitimando así los poderes represivos del estado.

Había una vez en que, la unidad esencial del poder estatal era la nación, y las naciones competían entre ellas para imponer sus intereses individuales. En la era de la globalización capitalista, los intereses del poder estatal trascienden las fronteras nacionales, y el modo dominante de conflicto ya no es la guerra, sino el estado policial universal. Se usa ocasionalmente contra las naciones pícaras, pero continuamente se aplica contra la gente.

Había una vez en que, se podía dibujar líneas, sin embargo arbitrarias, entre el llamado Primer Mundo y el Tercer Mundo. Hoy el Primer y el Tercer Mundo coexisten en cada metrópolis, y la supremacía blanca está administrada en los Estados Unidos por un presidente afro-americano.

Luchando en el Nuevo Terreno

Al comienzo de este siglo, sólo podíamos imaginar el anarquismo como una deserción de un orden social todo-poderoso.

Hace diez años, como maníacos de mirada fija, publicamos

Days of War, Nights of Love, que fue inesperadamente uno de los libros anarquistas best-sellers de la siguiente década [1]. Aunque polémico en el momento, en retrospectiva fue muy representativo de lo que muchos anarquistas estaban pidendo: inmediatez, descentralización, resistencia al capitalismo do-it-yourself. Añadimos algunos elementos provocativos: anonimato, plagiarismo, delito, hedonismo, rechazo al trabajo, la deslegitimación de la historia a favor del mito, la idea de que la lucha revolucionaria podía ser una aventura romántica.

Nuestra visión estaba configurada por un contexto histórico específico. El bloque soviético se había colapsado hacía poco y se habían avistado ya inminentes crisis políticas, económicas y ecológicas; el triunfalismo capitalista estaba en su cima. Nos centramos en minar los valores de la clase media porque parecían definir las aspiraciones de todo el mundo; presentamos la lucha anarquista como un proyecto individual porque era difícil poder imaginar otra cosa. Cuando el movimiento anti-globalización cogió fuerza en los EE.UU. y dio lugar al movimiento anti-guerra, conceptualizamos la lucha más colectivamente, aunque aún vista como una decisión personal para oponerse a un status quo firmemente asentado.

Hoy, mucho de lo que proclamábamos es agua pasada. En cuanto a que el capitalismo ha generado un estado de crisis permanente y las innovaciones tecnológicas han penetrado en cada aspecto de la vida, la inestabilidad, la descentralización y el anonimato son características de nuestra sociedad sin acercar el mundo a nuestros sueños lo más mínimo.

Lxs radicales a menudo piensan que están en una tierra de nadie, desconectadxs de la sociedad, cuando de hecho están en su borde – aunque no necesariamente acercándose a las metas que anhelan. Como discutimos más tarde en el Rolling Thunder #5, la resistencia es el motor de la historia: trae los desarrollos sociales, políticos y tecnológicos, forzando al orden prevaleciente a innovar constantemente para no ser sobrepasado o absorbido por la oposición. Así podemos contribuir tremendamente a las transformaciones sin siquiera acercarnos a nuestro objetivo.

Esto no es dar crédito a que los radicales puedan determinar los sucesos del mundo, sino dar el apunte de que a menudo somos inconscientes de su brecha. Las medidas contra las infinitudes de la historia, todo sistema es infinitesimal – pero todas las nociones de la teoría política presumen de que es aún posible utilizar el sistema con conciencia.

Cuando trazamos la estrategia de las campañas individuales, debemos tener en cuenta no hacer demandas que puedan ser diluidas por reformas parciales, que no nos neutralicen nuestros opresores simplemente garantizándolas. Algunos ejemplos de programas fácilmente cooptables son tan obvios que es casi vulgar nombrarlos: el fetichismo de la bicicleta, la tecnología “sostenible”, comprar “local” y otras formas de consumo ético, trabajo voluntario para mitigar el sufrimiento causado por el capitalismo global sin oponerse a su raíz.

Pero este fenómeno también puede ocurrir a nivel estructural. Deberíamos mirar las formas que hemos utilizado para un cambio social amplio que podrían realizarse sin romper los cimientos del capitalismo y de la jerarquía – para que la próxima vez nuestros esfuerzos puedan sacarnos del camino.

El hoy debe convertirse en una línea de salida de un mundo en colapso.

No trabajar – ¿Funcionó?

La provocación definitoria de nuestros primeros años era tomar literalmente el dicho situacionista de no trabajar nunca. Unxs cuantxs de nosotrxs decidimos probarlo en nuestro propio pellejo a ver si esto era posible. Esta bravata mostró toda la genialidad de una juventud sin tutor y todos sus peligros. Aunque incontables más han andado este camino antes, para nosotrxs era como cuando lanzaron los primeros primates la espacio. En cualquier caso, estábamos haciendo algo, tomándonos los sueños de la revolución en serio, como un proyecto que podíamos iniciar en nuestra propia vida inmediatamente, con – como solíamos decir – un desdén aristocrático por las consecuencias.

Es tentador descartar esto como una mera performance artística. Aún tenemos que comprender que fue un temprano intento de responder la pregunta que aún subyace en lxs posibles revolucionarixs de los EE.UU. y la Europa occidental: ¿Qué puede interrumpir nuestra obediencia? Lxs insurreccionistas contemporánexs están intentando responder esta pregunta ahora, aunque las respuestas que muchxs han ofrecido son igualmente limitadas. Por sí mismxs, ni el desempleo voluntario ni el vandalismo gratuito parecen capaces de introducir a la sociedad en una situación revolucionaria [2]. A pesar de todo, seguimos con nuestra idea inicial de que será una nueva forma de vida la que lleve a esta situación; no es cosa de meter horas en las mismas viejas tareas. La fábrica esencial de nuestra sociedad – el muro que está entre nosotrxs y el otro mundo – está por encima del buen comportamiento del explotado y el excluido.

En una década, la historia probó que nuestro experimento era obsoleto, garantizando perversamente nuestra petición de ser una clase desempleada. Las tasas de desempleo de los EE.UU., que se decía que eran del 4% en el año 2000, habían llegado al 10% a finales de 2009 – sólo contando la gente que estaba buscando trabajo activamente. El exceso de la sociedad de consumo ofrecía para lxs marginales un cierto margen de error; la crisis económica erosionó éste y le dio el grado decididamente de involuntario al desempleo.

Parece que el capitalismo ya no tiene más utilidad para nosotrxs que la que tenemos nosotrxs para él. No sólo vale esto para lxs anarquistas auto-marginalizadxs, sino para millones de trabajadorxs en los EE.UU. A pesar de la crisis económica, las principales compañías están reportando actualmente enormes ganancias – pero en vez de utilizar estos beneficios para contratar nuevos empleados, están invirtiendo en mercados extranjeros, utilizando la tecnología para reducir sus necesidades de empleos, y pagando dividendos a sus accionistas. Lo que es bueno para General Motors no es bueno para el país en absoluto [3]; las compañías con más beneficios en los EE.UU. ahora mismo están enviando tanto la producción como el consumo a los “mercados en desarrollo” de ultramar.

En este contexto, la cultura dropout, la cultura auto-marginalizadora, parece como un programa voluntario de austeridad; es conveniente para los ricos que rechacemos el materialismo consumista, ya que no hay bastante todos de todas formas. A finales del siglo XX, cuando la mayoría de la gente se identificaba con sus trabajos, al renunciar a ver el empleo como una auto-realización se expresaba un rechazo de los valores capitalistas. Ahora el empleo errático y la identificación con actividades de ocio en vez de con la carrera profesional de unx son normales en una posición económica en vez de una posición política.

El capitalismo también está incorporando nuestra afirmación de que la gente debería actuar de acuerdo con su conciencia en vez de actuar por un salario. En una economía llena de oportunidades para vender tu trabajo, tiene sentido dar énfasis a la importancia de otras motivaciones para una actividad; en una economía precaria, querer trabajar gratis tiene implicaciones diferentes. El estado cada vez más tiene la misma ética do-it-yourself que una vez animaba al punk underground para sobrellevar los efectos del capitalismo. Es más barato dejar que los ambientalistas se ofrezcan a limpiar el derrame de petróleo de BP que pagar a gente para que haga esto, por ejemplo. Lo mismo va por Food Not Bombs si es tratado como un programa de caridad en vez de otra forma de estableer flujos subversitos de recursos y camaradería.

Hoy el reto no es convencer a la gente para que venda su trabajo, sino para demostrar cómo una clase redundante puede sobrevivir y resisitir. El desempleo lo tenemos en abundancia – necesitamos interrumpir los procesos que producen pobreza.

Nuevas tecnologías, estrategias desfasadas

En la segunda mitad del siglo XX, los radicales estaban metidos en enclaves subculturales desde los que lanzaban ataques a la sociedad general. La llamada a un desempleo confrontacional presumía de un contexto de espacios contraculturales existentes en los que la gente podía dedicarse a otra cosa.

El paisaje cultural es diferente hoy en día; la propia subcultura parece funcionar de forma diferente. Gracias a las nuevas tecnologías de comunicación se desarrolla y extiende mucho más rápido, y es reemplazada igual de rápido. El punk rock, por ejemplo, ya no es una sociedad secreta a la que estudiantes de instituto eran iniciadxs por sus compas de clase mediante cintas de cassette. Aún está generado por sus participantes, pero ahora como mercado consumista intermediado por caminos impersonales como los mensajes de un foro y las descargas. No sorprende que la gente sea menos comprometida: tan fácil como la descubrieron, se pueden ir a otra cosa. En un mundo compuesto de información, la subcultura ya no aparece desde fuera de la sociedad, indicando una posible línea de escapada, sino desde una de las muchas zonas de dentro de ella misma, una simple cuestión de gustos.

Mientras tanto, internet ha transformado el anonimato desde una cosa de delincuentes y anarquistas en una característica de la comunicación diaria. Por eso inesperadamente también fija las identidades y posiciones políticas en un lugar según una nueva lógica. El paisaje del discurso político está mapeado por adelantado por las URLs; es difícil producir una mitología de poder y transformaciones colectivas cuando todos los slóganes están situados en una constelación conocida. Un cartel en una pared podría haber sido pegado por cualquiera; parece indicar un sentimiento general, incluso aunque sólo represente las ideas de una persona. Una frase en una web, por otro lado, aparece en un mundo permanentemente segregado en ghettos ideológicos. El mito de CrimethInc. como clandestinidad descentralizada en la que todo el mundo podría participar inspiró bastante actividad hasta que la topografía de internet lentamente concentró la atención en una sola página web.

Así que la internet ha cumplido y conformado simultáneamente el potencial obsoleto que vimos en la subcultura y el anonimato. Se podría decir lo mismo de nuestra apología del plagio; hace una década pensábamos que estábamos tomando una posición extrema contra los derechos de autor y la propiedad intelectual cuando de hecho estábamos poco más allá. Las semanas que pasamos peinando bibliotecas para coger imágenes para reutilizar preconizaban un mundo en el que prácticamente todo el mundo hace lo mismo con Google Image Search para sus blogs. Las nociones convencionales de los derechos de autor están siendo sobrepasadas por nuevas formas de producción, como el crowdsourcing, que apunta a un posible futuro en el que el trabajo voluntario libre será una parte importante de la economía – como parte del capitalismo en vez de en su oposición.

Aquí llegamos a las formas más perniciosas por las que nuestros deseos se han cumplido en su forma en vez de en su contenido. La distribución libre y gratuita, una vez pensada para demostrar una alternativa radical a los modelos capitalistas, es ahora básica en esta sociedad en la que los medios de producción material aún son rehenes de los capitalistas [4]. Los formatos electrónicos se prestaban a la distribución libre de información; esto fuerza quienes producen material en formatos como periódicos a regalarlos también, o salir del negocio – para ser reemplazados por blogueros felices de trabajar gratis. Mientras tanto, la comida, la vivienda y otras necesidades son tan caras como siempre. Esta situación ofrece una cierta cantidad de acceso a lxs desposeídxs mientras beneficia a quienes controlan ya los grandes recursos; es perfecto en una era de alto desempleo en el que será necesario aplacar el sin-empleo y hacer uso de él. Implica un futuro en el que la élite rica utilizará el trabajo gratis desde un vasto cuerpo de trabajadores precarios y desempleados para mantener su poder y su dependencia.

Lo más horrible es que este trabajo gratuito será absolutamente voluntario, y aparecerá como beneficioso para el público general antes que para su élite.

Quizás la contradicción central de nuestra era es que las nuevas tecnologías y las formas sociales horizontalicen la producción y distribución de información, pero nos hacen más dependientes de los productos corporativos.

Descentralizando la jerarquía: Participación como subyugación

En los 1990s, lxs anarquistas, hacían bandera de la participación, la descentralización y la acción individual. Hechos en nuestras experiencias en la contracultura do-it-yourself, ayudamos a popularizar el modelo viral en el que un formato desarrollado en un contexto podría ser reproducido a nivel global. Ejemplificados en programas como Food Not Bombs y tácticas como el Black Bloc, se expandió una particular cultura anti-autoritaria desde Nueva York a Nueva Zelanda.

A la vez estábamos respondiendo tanto a las limitaciones de los modelos políticos y tecnológicos del siglo anterior como a las oportunidades emergentes para trascenderlos. Esto nos puso cerca del meollo de las innovaciones que reformulaban la sociedad capitalista. Por ejemplo, TXTmob, el programa de mensajes SMS desarrollado por el Institute for Applied Autonomy, para las protestas contra las convenciones demócrata y republicana, sirvió de modelo para Twitter. De la misma forma, se pueden interpretar las redes de cultura underground do-it-yourself, fomalizadas en manuales como Book Your Own Fucking Life, como precursores del Myspace y el Facebook, mientras que el modelo viral es más conocido mediante el marketing viral.

Así que la cultura del consumo nos ha atrapado, integrando nuestros intentos de huida en el mantenimiento del espectáculo que rechazábamos y ofreciendo a todo el mundo la oportunidad de “escapar” también. Aburrido por la programación de televisión unidireccional, el consumidor moderno puede hacer su propia programación, estando igualmente a distancia tanto física como emocionalmente de sus compañeros televidentes. Nuestros deseos de más autonomía y participación se han garantizado, pero dentro de un marco que está fundamentalmente determinado por el capitalismo. La demanda de que todo el mundo sea sujeto en vez de objeto se ha cumplido: ahora somos sujetos que administramos nuestra propia alienación, cumpliendo el dictado situacionista de que el espectáculo no sólo el mundo de las apariencias sino un sistema social en el que los seres humanos solo interactúan dentro de roles predeterminados [5].

Incluso los fascistas intentan entrar en esto de la descentralización y la autonomía. En Europa, los “Nazionalistas Autónomos” se han apropiado de la estética y los formatos radicales, utilizando una retórica anticapitalista y tácticas de black block. No es simplemente una cuestión de que nuestros enemigos intenten disfrazarse de nosotrxs, aunque ciertamente embarra las aguas: también denota un cisma ideológico en los círculos fascistas en tanto que la generación más joven intenta actualizar sus modelos organizativos para el siglo XXI. Los fascistas en los EE.UU.y en otras partes están involucrados en el mismo proyecto bajo el paradójico título de “Anarquismo nacionalista”; si tienen éxito en convencer a la opinión pública de que el anarquismo es una forma de fascismo, nuestras perspectivas de verdad estarán complicadas.

“Nazionalistas autónomos” (Por favor, que alguien saque a estos idiotas de nuestras miserias!)

¿Qué significa que los fascistas, los mayores defensores de la jerarquía, puedan utilizar las estructuras descentralizadas que pregonamos? El siglo XX nos enseña las consecuencias de utilizar medios jerárquicos para perseguir fines supuestamente no-jerárquicos. El siglo XXI puede que nos enseñe cómo con medios no-jerárquicos se consigan fines jerárquicos.

Extrapolando de estos desarrollos y de otros, podemos hacer la hipótesis de que nos movemos hacia una situación en la que los cimientos de la sociedad jerárquica no serán una permanente centralización del poder, sino la estandarización de ciertas formas de desempoderación de la socialización, de la toma de decisiones y de los valores. Parece extenderse espontáneamente, aunque de hecho solo parece deseable porque lo que está ausente en el contexto social se nos impone.

Pero--- ¿jerarquías descentralizadas? Esto suena a diálogo Zen. La jerarquía es la concentración del poder en manos de unos pocos, ¿cómo puede ser descentralizada?

Para que esto tenga sentido, volvamos a la concepción de Foucault del panóptico. Jeremy Bentham diseñó el panóptico como un modelo para hacer las cárceles y los lugares de trabajo más eficaces; es un edificio circular en el que todas las habitaciones se abren hacia un patio, para que puedan verse desde una torre de observación central. Lxs internxs no pueden ver lo que pasa en la torre, pero saben que pueden ser obervadxs en cualquier momento, para que internalicen esta vigilancia y control. En una palabra, el poder nos ve sin mirar, mientras que lxs observadxs miran sin ver.


Panóptico

En el panóptico, el poder ya se basa en la periferia en vez de en el centro, ya que el control es principalmente mantenido por lxs propixs internxs [6]. Lxs trabajadorxs compiten para ser capitalistas en vez de para crear una causa común como clase; lxs fascistas promueven relaciones de opresión de forma autónoma, sin un estado por encima. La dominación no se impone desde arriba sino que es una función de la participación misma.

Simplemente para participar en la sociedad debemos aceptar la mediación de las estructuras determinadas por las fuerzas fuera de nuestro control. Por ejemplo, nuestras amistades cada vez pasan más a través del Facebook, los teléfonos móviles, y otra tecnología que mapean nuestras actividades y relaciones para las corporaciones así como para la inteligencia del gobierno; estos formatos también conforman el contenido de la propia amistad. Lo mismo va para nuestra actividad económica: en vez de la simple pobreza, lo que tenemos son hipotecas y créditos – no somos una clase sin propiedad, sino una clase dirigida por la deuda. Y una vez más, todo esto es visto como voluntario, o incluso como un “progreso”.

¿Cómo es resistir en en este contexto? Todo parecía mucho más fácil en 1917 cuando lxs proletarixs del mundo soñaban con tomar el Palacio de Invierno. Dos generaciones más tarde, lo equivalente parece ser tomar los estudios centrales de la televisión; esta fantasía reapareció en una película de acción de Hollywood en 2005. Ahora, es cada vez más obvio que el capitalismo global no tiene un centro, un corazón a donde dirigir la estaca.

De hecho, este desarrollo es una bendición para lxs anarquistas, ya que cierra las formas de lucha de arriba-abajo. Ya no hay atajos, ni excusas para tomarlos – ya no habrá más dictaduras “provisionales”. Las revoluciones autoritarias del siglo XX han sido dejadas atrás para siempre; si la revuelta tiene que estallar, las prácticas anarquistas se expandirán.

Algunos han dicho que en ausencia de un centro, cuando el mencionado virus es mucho más peligroso que el ataque frontal, la tarea ya no es elegir el objetivo correcto sino la de popularizar la nueva forma de luchar. Esto aún no ha ocurrido, quizás porque es simplemente que lxs anarquistas aún no han desarrollado una forma de hacer que le parezca a los demás práctica. Cuando demostremos soluciones concretas a los problemas propuestos por el desastre capitalista, quizás éstas serán seguidas.

Pero esto tiene truco. Estas soluciones tienen que resonar más allá de cualquier subcultura particular en una era en la que cualquier innovación genera instantáneamente y es contenida por una subcultura. De alguna manera tienen que rechazar e interrumpir las formas de participación esenciales para mantener el orden, tanto el predicado sobre la integración como el predicado sobre la marginación. Tienen que garantizar a la gente inmediatamente sus necesidades a la vez que levantar deseos insurgentes que lleven a otro sitio. Y si adelantamos soluciones que no vayan a la causa de nuestros problemas – como hicimos hace una década – solamente estaremos vacunando al orden establecido contra la resistencia de esta generación.

Cuando se trata de soluciones contagiosas, quizás los disturbios en Grecia del 2008, durante los que todos los bancos fueron incendiados, fueron menos importantes que las prácticas diarias en Grecia de okupación de edificios, y la toma y redistribución de alimentos, y sacarlos públicamente fuera de la lógica del comercio. O quizás los disturbios fueron igualmente importantes: no sólo como un ataque material al enemigo, sino como un festival que afirma una radicalidad diferente de ser.

Desestabilización de la sociedad: doble o nada

En los 1990s, el capitalismo parecía eminentemente estable, sino inasible. Lxs anarquistas fantaseábamos con disturbios, catástrofes, y colapsos industriales precisamente porque parecían imposibles y porque, en su ausencia, parecían que sólo podían ser una cosa buena.

Todo esto cambió comenzando en septiembre de 2001. Una década más tarde, las crisis y las catástrofes son demasiado familiares. La noción de que el mundo está llegando a su fin es prácticamente banal; ¿quién no ha leído un informe sobre el cambio climático y se ha encogido de hombros? El imperio capitalista está obviamente sobreextendido y pocos aún creen que vaya a durar para siempre. Por ahora, sin embargo, parece ser capaz de utilizar estas catátrofes para consolidad su control, pasando los costos a lxs oprimidxs. [7]

En tanto que la globalización intensitica la distancia entre las clases, algunos desniveles entre naciones parecen estarse igualando. Las estructuras de apoyo social en Europa y en los EE.UU. están siendo desmanteladas en tanto que el crecimiento económico se va a China y la India; los Guardias Nacionales que sirvieron en Iraq están siendo desplegados en los EE.UU. para mantener el orden durante las protestas de las cumbres y los desastres naturales. Esto va en línea de la tendencia general desde las jerarquías estáticas y espaciales hacia nuevos medios de mantener las desigualdades dinámicos y descentralizados. En este nuevo contexto, las nociones del siglo XX sobre el privilegio y la identidad son cada vez más simplistas.

Nuestros enemigos de la Derecha ya han movilizado su reacción contra la era de la globalización y la descentralización. Lo podemos ver a través de los Tea Party en los EE.UU. y en los movimientos nacionalistas de toda Europa y en el fundamentalismo religioso en todo el mundo. Mientras que Europa occidental se ha aglomerado en torno a la Unión Europea, Europa del Este se ha balcanizado en decenas de naciones-estado que dejan a los fascistas capitalizar el descontento popular. El fundamentalismo religioso es un fenómeno comparativamente reciente en Oriente Medio, habiendo tomado el relevo de los fracasados movimientos de “liberación nacional” seculares como reacción exagerada al imperialismo cultural Occidental. Si permitimos que los proponentes de la jerarquía monopolicen la oposición al orden establecido, lxs anarquistas simplemente desapareceremos de la historia.

Otros ya han desaparecido de la misma. Según las clases medias son erosionadas en Europa [8], los partidos de izquierda tradicional van muriendo con ella, y los partidos de derechas están tomando el terreno que pierden.

Si la Izquierda continúa cayendo en su extinción, el anarquismo será lo único que quede en pie para lxs radicales [9]. Esto abrirá un espacio en el que podemos hacer causa común para todxs lxs que hayan perdido la fe en los partidos políticos. ¿Pero estamos preparadxs para combatir contra el capitalismo global por nosotrxs mismxs, sin aliados? Escalar el conflicto es una apuesta: en cuanto atraigamos la atención del estado, tenemos que jugar a doble o nada, intentar movilizar lo suficiente el apoyo popular para esquivar el inevitable contraataque. Todos los disturbios tienen que ser seguidos de una campaña mucho más amplia, no de una retirada a la sombra – una dura recomendación de cara a una retirada y a la represión.

Quizás sería mejor si la historia se moviera lo bastante despacio para tener tiempo para construir un movimiento popular masivo. Desgraciadamente no tenemos elección. Preparadxs o no, la inestabilidad que queríamos para nosotrxs está aquí; o cambiamos el mundo o pereceremos con él.

Así que llega el momento de tratar estrategias fundadas sobre el estancamiento del status quo. Al mismo tiempo, la crisis nos tiene encerradxs en un presente perpetuo, reaccionando a los continuos estímulos en vez de actuando estratégicamente. En nuestra capacidad actual, poco podemos hacer para mitigar los efectos de las catátrofes capitalistas. Nuestro trabajo es iniciar la reacción en cadena de la revuelta; deberíamos evaluar todo lo que tenemos a esta luz.

En este contexto es más imporante que nunca no vernos a nosotrxs mismxs como lxs protagonistas de la insurrección. El cuerpo social existente de anarquistas en los EE.UU. es lo bastante numeroso como para catalizar levantamientos sociales, pero no lo bastante numeroso como para mantenerlos. Como un compa de Void Network nunca se cansa de decir: “Nosotrxs no hacemos la insurrección. Nosotrxs organizamos; todo el mundo es quien hace la insurrección.”

Este nos pide mucho de nosotrxs mismxs. Diez mil anarquistas queriendo llegar tan lejos como Enric Duran, el santo patrón de los morosos, podría ser una fuerza real, que tome recursos para crear infraestructuras alternativas y haciendo un ejemplo público de desobediencia que se extienda lejos y mucho [10]. Esto traería el “dropping out” (la auto-marginación) a una nueva era. Es aterrorizador imaginar llegar tan lejos – pero en un mundo en colapso, el terror nos espera tomemos el camino que tomemos.

Todx la/el que haya participado en un black block sabe que lo más seguro es estar en el frente. Doble o nada.


Devuelve el golpe. Combate la paz social

Conclusión: los placeres prohibidos

Basta de estrategias. Había una exigencia de Days of War, Nights of Love que no puede cumplirse en ninguna forma dentro del capitalismo: la idea de que la vida inmediata puede ser intensa y gozosa. Expresamos esto en nuestra concepción de resistencia como aventurerxs romántics capaces de cumplir todos los deseos producidos pero nunca consumados por la sociedad de consumo. A pesar de todas las tribulaciones y los corazones rotos de la década pasada, este reto aún se muestra como la esperanza en el fondo de la caja de Pandora.

Seguimos teniendo esta exigencia. No nos resistimos simplemente a nuestra obligación o hábito o a la sed de venganza, sino porque queremos vivir plenamente, realizar la mayoría de nuestro potencial sin límite. Somos revolucionarixs anarquistas porque parece que no hay forma de encontrar qué significa esto sin al menos alguna lucha.

A pesar de tantos momentos duros que pueda conllevar, nuestra lucha es una persecución de la felicidad – para ser más precisxs, es una forma de generar nuevas formas de gozo. Si perdemos de vista esto, nadie se nos unirá, ni deberían. Divertirnos no es simplemente algo que debamos convertir en estratégico, para ganar adeptxs; es una indicación infalibe de si tenemos o no algo que ofrecer.

Mientras la austeridad se convierte en la palabra fetiche de nuestros dominantes, los placeres disponibles en el mercado serán cada vez más artificiales. La ida hacia la realidad virtual es prácticamente una admisión de que la vida real no – y no puede – cumplirse. Debemos probar, descubriendo los placeres prohibidos, que apunten a otro mundo.

Irónicamente, hace diez años esta petición sensata fue el aspecto más controvertido de nuestro programa. Nada pone a la gente más a la defensiva que una sugerencia de que pueden y deben divertirse: esto dispara toda su vergüenza cuando fracasan en hacerlo, todo su resentimiento hacia quien creen que deben de estar monopolizando el placer, y destaca un nuevo puritanismo además.

En Fragments of an Anarchist Anthropology [pdf], David Graeber especulaba que:

Si alguien quiere inspirar un odio étnico, la forma más fácil es concentrarse en las formas raras y perseverar en las que el otro grupo asume la persecución del placer. Si alguien quiere enfatizar la concordancia, las similitudes con este grupo, la forma más fácil es señalar que también sienten dolor.

Esta fórmula le es trágicamente familar a cualquiera que haya visto a lxs radicales caricaturizarse unxs a otrxs. Declarar que has experimentando un placer celestial – especialmente en algo que viola realmente el régimen de control, como robar en una tienda o combatir a la policía – es una invitación a que lxs demás te desprecien. Y quizás esta fórmula también explique porqué lxs anarquistas puedan unirse cuando el estado asesina a Brad Will o a Alexis Grigoropoulos pero no podamos dejar a un lado nuestras diferencias para luchar igualmente con fiereza por lo vivo.

La muerte nos moviliza, nos cataliza. Lo que nos recuerda a nuestra propia mortalidad nos libera, nos permite actuar sin miedo – por eso más aterrorizador que la posibilidad de que podamos vivir nuestros sueños, es algo que esté verdaderamente amenazando nuestras vidas. Si sólo supiéramos que el mundo se estuviera acabando, seríamos capaces de arriesgarlo todo – no sólo porque no tendríamos nada que perder, sino porque no tendríamos ya nada que ganar.

Pero si queremos ser anarquistas, tenemos que asumir la posibilidad de que nuestros sueños pueden hacerse realidad – y luchar de acuerdo a ellos. Vamos a tener que elegir la vida sobre la muerte de una vez, el placer sobre el dolor. Vamos a tener que comenzar.

[1] En la época, no teníamos ni idea de que el libro llegaría a ninguna parte. Tuvimos un fiero debate poco antes de llevarlo a la imprenta sobre si hacer 1000 o 1500 copias, que acabó con un agente de CrimethInc. diciendo que pagaría las otras 500 copias de su bolsillo y que las regalaría. En vez de esto, terminamos haciendo catorce ediciones en los siguientes diez años; haciendo que este escrito tuviera más de 55.000 copias impresas en circulación, sin contar con las varias traducciones que hay.

[2] Para ser justxs, el mantra insurreccionalista del ataque está más al día que nuestro boicot al trabajo asalariado. Éste presumía de que la economía requiere nuestra participación; el otro acepta que no, y se enfoca en interrumpir la economía por otros medios.

[3] Esto es incluso más chocante a la luz del hecho de que General Motors está ahora predominantemente en manos del gobierno de los EE.UU.

[4] A mediados de los 1990s, las bandas más radicales del do-it-yourself fantaseaban sobre ser capaces de regalar sus discos como acto político; ahora todas las bandas prácticamente tienen que regalar su música sólo para comenzar. Aunque al primer vistazo parece que la música está siendo des-acomodada, de hecho a lxs músicxs se les obliga a trabajar gratis para reforzar la dependencia del consumidor sobre nuevas comodidades como los ordenadores o los móviles. Los discos solidarios se solían utilizar para recaudar cantidades significativas de dinero para presxs políticxs y otras causas fuera de la lógica de la economía del intercambio; hoy esto es mucho más difícil. Así que la libre distribución puede servir para concentrar el capital en manos de los capitalistas, boicoteando las estrategias de resistencia de la generación anterior.

[5] “El espectáculo no es una colección de imágenes; es una relación social entre gente que está mediatizada por imágenes.” Guy Debord, La sociedad del epectáculo

[6] El/la interno/a del panóptico “asume la responsabilidad de las coacciones del poder; las hace realizarse espontáneamente sobre sí mismo; inscribe en sí mismo la relación de poder en la que él juega simultáneamente ambos roles; él se convierte en el principio de su propia subjección.” Michel Foucault, Disciplina y Castigo

[7] No olvidemos que desde 1945 hasta 1989 el capitalismo prosperaba explotando otra catástrofe, la Guerra Fría, en la que una serie de conflictos y crisis amenazaban con terminar en un Armageddon nuclear. La inestabilidad y el espectro del fin del mundo pueden ser muy útiles para nuestros dominadores. Podemos imaginar un futuro en el que las medidas represivas necesarias para mantener el capitalismo industrial estén justificadas sobre bases ecológicas de igual modo que hace una generación las medidas represivas necesarias para mantener la democracia de mercado se justificaban para proteger la libertad.

[8] Contraria a su mitología, la Izquierda existe para defender los intereses de la clase media, no de los pobres. Los programas de bienestar de la social democracia fueron establecidos para apaciguar al oprimido en vez de para garantizarle una voz en la sociedad. De la misma forma el capitalismo “sostenible” – digamos, la última causa de reforzamiento de la Izquierda – va más sobre sostener el capitalismo que sobre sostener la vida en la Tierra.

[9] Por supuesto, si lxs anarquistas se vuelven más eficaces, probablemente veremos a lxs izquierdistas organizando su resurrección, en parte como forma de recuperar la resistencia.

[10] Ahora que Dios está muerto, quizás podemos sacar a la deuda de la existencia — o incluso el dinero, si bastantes de nosotrxs los tratamos como ficción.

http://www.crimethinc.com/
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/14887

30.5.10

Andre Breton: El Amor Loco (surrealismo al servicio del socialismo)

Andre Breton: El Amor Loco (surrealismo al servicio del socialismo)

Fernando Buen Abad Domínguez *

A Patricia.
No he conocido a ningún hombre que tuviera mayor capacidad de amor, mayor poder de amar la grandeza de la vida, y no se entenderían sus odios si no fuera porque con ellos protegía la cualidad misma de su amor por la vida, por lo maravilloso de la vida. Breton amaba igual que late un corazón. Era el amante del amor en un mundo que cree en la prostitución. Ese es su signo.
Marcel Duchamp

(…) je n"ai pas connu d"homme qui ait une plus grande capacité d"amour. Un plus grand pouvoir d"aimer la grandeur de la vie et l"on ne comprend rien à ses haines, si l"on ne sait pas qu"il s"agissait pour lui de protéger la qualité même de son amour de la vie, du merveilleux de la vie. Breton aimait comme un cœur bat. Il était l"amant de l"amour dans un monde qui croit à la prostitution. C"est là son signe1» M.D.

¿Hay lugar para el Amor Loco 2 en el Socialismo? ¿Al cambiar la sociedad, cambiará (mejorará) también la forma y el contenido del amar? ¿Y, a esas horas, cuando las emociones anuncien tumultos de novedades qué Amor Loco renovado habremos de aprender a reconocer en nuestras pulsiones revolucionarias? A la Revolución Socialista le es indispensable la palabra "Amor", su praxis, porque constituye una de las fuerzas más poderosas para ayudar reconciliar a la humanidad consigo misma. He aquí una de las contribuciones más provocativas e indispensables de André Breton a la lucha revolucionaria mundial: El problema del Amor. Cursis abstenerse. "Esta ciega aspiración a lo mejor bastaría para justificar el amor tal como yo lo concibo, el amor absoluto, como único principio de selección física y moral, que puede responder de la no vanidad del testimonio y de los pasos humanos".

Este "amor" razonado aquí, con el Surrealismo por brújula, es un precipitado de pasiones, concreto y "maravilloso", (sólo lo maravilloso es bello) cuya dialéctica enigmática de carne y espíritu ofrece poderes exquisitos para transformar al mundo. ¿Alguien lo ha olvidado? Si se aceptara, provisionalmente, una "definición" de "amor" (y para qué sirve definir eso, piensan algunos) hay que recurrir las fuentes esenciales de la vida con su magia, sentidos, unión, elección, sorpresa, desarrollo, juego, pérdida de controles, inquietudes, locuras, derroches, provocaciones, explosiones… dolores. Y lucha de clases. ¿Alguien lo olvidó?

Hay en este "Amor" de Breton también una tensión dialéctica, de duración desigual y combinada, entre una "racionalidad" no necesariamente formal y el vertedero mayor del Deseo. Ese que es un enigma magnífico no incognoscible. Ese que es conmoción en el inconsciente y que se hace conciente a fuerza de necesidades no poco placenteras e inexpugnables a las que, dicho sea de paso, debemos nuestra existencia en medidas mayores. Ese Amor Loco que es tensión emocional entre lo posible y lo real como irracionalidad dinámica del deseo con sus revueltas y revoluciones.

No hay Amor que no sea producción humana histórica y concreta con identidad irracional y de clase que devuelve a la realidad lecciones de historia verdaderamente reales al servicio del poder emocional de los seres humanos. Y eso, a veces, nos hace frágiles… vulnerables, y no pocos han aprendido a hacer negocio con eso. Breton vio claramente, no únicamente, esa relación doble entre fortaleza y debilidad que el amor prodiga. Eso que (despojado del idealismo platónico), es un "drama" y es poesía que puede ser fuente de solidaridades humanas únicas.

Hay una cierta omnipotencia relativa en el amor que el Surrealismo identificó como bandera para orientar a una civilización que, incluso por desamor, naufraga y que al mismo tiempo tiene en el Amor Loco claves auxiliares para su emancipación definitiva. Esa contradicción se expresa en el espectro emocional de la Revolución que contiene al Amor Loco como arma pasional de orden socialista. En tal sentido el amor es un poder agresivo, tiene poder transformador… saca de los seres humanos lo mejor de sí, su imaginación y deseo, que se conjugan para transformar al mundo con una fuerza dialéctica cuya eficacia proviene de su potencia creadora y del pleno ejercicio de diálogo enigmático entre amorosos en el pensamiento revolucionario: el amor en persona. "… porque el espíritu se las ingenia para convertir el objeto del amor en un ser único, cuando en muchos casos las condiciones sociales de vida enjuician implacablemente tal ilusión" Andre Breton

Bretón supo que Amar implica, a sabiendas o no, entender el sentido de la vida y a su historicidad. Comprender otras formas concretas de conciencia hacia otras formas de relación social y otros medios y modos de acción. Amar implica reconocer erupciones emocionales desconcertantes que son creaciones del deseo con que nos sorprende la vida y su poder innovador de movimientos de liberación profunda totalizante. En escala personal, de pareja y de comunidad.

Breton entendió que el Amor Loco es un precio que se paga por instruir proceso a la naturaleza de los sentidos, proceso Surrealista, que encuentra en el Deseo su plena luz de sinrazón objetiva ante la Historia del mundo y de las emociones todas. Amar es aceptar una cierta mirada que nace de lo increíble, no sin incertidumbres, para poner en efervescencia todos los jugos del cuerpo sin que se agoten en él mismo. Amar es una impaciencia del vértigo cuyas tempestades y conmociones sensibles transforma nuestras maneras avejentadas de ver y de ser. Tal como ocurre en los periodos pre-revolucionarios o revolucionarios plenos.

Amar, si es absolutamente genuino, implica por eso el movimiento profundo de una fermentación emocional candente que trae respuestas y preguntas bajo una sensibilidad que, esencialmente, ha engendrado su hermandad natural con la Revolución Socialista. Nadie que de verdad ame puede no desear que los demás vivan esa experiencia y eso significa amor de todos entre todos. Que no conocemos en las sociedades divididas en clases. Bretón entendió que la Revolución Socialista y el Amor Loco mantienen una alianza implacable de actualidades, actualizaciones mutuas, por la dialéctica misma de la historia y aún sobre los escombros históricos sucesivos de la dialéctica política y del Capitalismo agonizante.

El Amor Loco, con frecuencia sospechosa, ha sido reducido, perversamente, al imperio del olvido. La vulgarización se ha tomado la tarea de ridiculizar cualquier espacio donde el Amor ejerza sus influjos rebeldes y se le ha robado progresivamente su lugar como contribución, no única, al conjunto de las luchas fascinantes que la humanidad sostiene como signo de un relato que no admite repliegue. El Amor Loco es una objetividad nueva, una objetivación dialéctica de las luchas contra la derrota, la huída… se ha convertido en ley sensible capaz de modificar y predisponer las mejores expresiones humanas para ofrendarlas bajo los más estaños e inesperados precedentes afectivos. No existe territorio sensible que no se someta al reino del Amor Loco, no importa qué ilusión de libertad, o que irrisorio o extenuante resulte, el Amor Loco es una síntesis de tonalidades emocionales para luchar contra la liquidación del imaginario revolucionario. Ese es su fin práctico mejor y uno de nuestros saltos cualitativos predilectos, aunque el Capitalismo haga todo para tenerlo secuestrado y escondido bajo su lógica mercantil.

El único Amor sincero bajo el Capitalismo es el Amor Loco que en su programa incluye terminar con el Capitalismo. La práctica mercantil del amor, tal como se lo conoce bajo el Capitalismo, con todas sus variables y vicios incluso matrimoniales, tiende a obstruir el poder revolucionario del Amor. Niega su dialéctica y remata en circunvalación de calenturas que, a sí mismas, se propinan la muerte, sepultan el Deseo reduciéndolo a la oferta y la demanda. Degeneran todo principio de solidaridad humana, sea cual sea. Ni las mafias confían en ellas mismas. El Capitalismo es un cáncer del Amor, su negación, porque pone al uso el uso mismo del otro como bacinilla emocional… como paja funcional "de cuerpo presente". El amor bajo el Capitalismo es un invasor alienante, una especie de vergüenza. El amor bajo el Capitalismo es un circo ególatra de turbulencias masturbatorias e inestabilidades afectivas; se hace pasar al Amor, que es la respiración misma del espíritu, por pajerismo de ocasión donde nada merece confianza, solidaridad, durabilidad, planeación… es, esa, una de las consecuencias de la cojedera "progre" que hace pasar por "libertad sexual" el encamamiento promiscuo, genitalizado y decadente, con que se enorgullece cierta pequeña burguesía de orgasmo fordista. Cojer mucho para vaciarse rápido…en todos los sentidos. Culto a lo efímero, culto a lo ambiguo, nada de compromiso, "palo y a la bolsa", "si te vi no te conozco"... a menos que implique conseguir dinero, negocio. Claro. Miseria del amor burgués.

El Capitalismo es una fuente inagotable de desamor, odios y miedos. Sociedades en miseria, desgarradas, donde amarse duele, cuesta y confunde. Sociedades patíbulo de las mejores emociones amorosas, sociedades de prohibición, hipocresía y explotación… los afectos que se admiten son los afectos de la mercancía, los afectos por las mercancías. El postulado fundamental de la sociedad capitalista asocia la explotación con la alienación y eso con la narcotización de los sentimientos… el Capitalismo no admite el amor como fuerza revolucionaria y emancipadora sino como elixir para embrutecerse sabroso.

Pero una de las consecuencias más dolorosas de una sociedad quebrada en su fortaleza amorosa es que muchas de sus emociones se convierten en mercancías también. Es la negación de su fuerza amorosa, la separación y extrañamiento de una fuerza que siendo propia parece de otros. En tanto la humanidad sea sometida al desamor, tan descarnadamente como lo hace el Capitalismo se podrá ver cómo efectivamente, se encuentra negada no solamente la libertad del espíritu, el fulgor de los afectos solidarios, sino también toda otra forma de libertad.

Para hacer más dolorosa la alienación el Capitalismo quiebra toda fuerza emocional que no sea amor por el dinero… amor por el trabajo para que otros ganen mucho dinero. Para ser claros. Descomposición del cuerpo emocional bajo una lucha de clases que entraña la conciencia de que no debe haber afectos entre la clase proletaria porque puede ser peligroso... el más mínimo afecto amenaza con volverse fuerza solidaria y de ahí al amor por una humanidad emancipada hay saltos rápidos. ¿Qué es la alienación? es, concretamente el hecho de que los productos del trabajo han sido arrancados a los trabajadores, eso crea la desfiguración del trabajo, convertido en actividad ajena o extraña, el trabajo y su producto no se reconocen como uno y el mismo proceso, el trabajador oprimido termina además del robo de su trabajo cercenado de toda independencia política en las relaciones sociales, entre trabajadores, que han sido victimas de la degeneración de la conciencia en un sistema inclemente de embrutecimiento y represión. Desamor puro.

Salvadas las excepciones, la vida amorosa de una sociedad alienada es una miseria de afectos mezquinos y cariños tasajeados. Constituye una negación del Amor Loco. Es en este sentido que Marx habla de deshumanización, "En tanto que el hombre no sea reconocido como tal y, en consecuencia, no haya organizado el mundo humanamente, su naturaleza social no se manifestará sino bajo la forma de alienación, siendo su sujeto, el hombre, un ser extraño a sí mismo" 3. Para Bretón el Amor Loco es siempre un triunfo humano que debería, inclusive esgrimirse como una categoría del "materialismo dialéctico", como condición primera y necesaria del fortalecimiento y des-alienación del espíritu. El Amor Loco es entonces un logro humano que se objetiva en su expresión más grande que es la Revolución Social y amarse locamente no adquiere sentido más que a la luz de su finalidad que es reproducir al Amor en todas sus escalas mejores. Es totalmente cierto que el Amor Loco es una fuerza indisoluble de la historia, de la sociedad y la lucha de clases. Una fuerza productora de emociones fundamentales para la Revolución toda.

Sólo una revolución social íntegra proporcionará a la humanidad los medios para emancipar sus fortalezas amatorias y organizar humanamente a la sociedad, entonces pasará a ser sujeto amante con voluntad y fuerza emocional para vencer la explotación. El Amor Loco, amor nuevo será esencia humana hasta tal punto que inclusive los adversarios sentirán la necesidad de imitarla y enriquecerla… no es una utopía, no será reconciliación de clase, será el triunfo dialéctico de una fuerza todavía desconocida en sus mejores expresiones. "De cualquier manera que se conciba la relación entre el desarrollo social y la liberación del individuo, todo revolucionario debería esforzarse por realizar, al menos en su propia conciencia, la síntesis entre su deseo de liberación social y su deseo de liberación espiritual" Las razones que llevan al Amor Loco a producir insurrecciones contra la explotación no pueden ser separadas de la indignación que produce en él el espectáculo de degradación, miseria y barbarie que ha creado el Capitalismo… por eso el revolucionario conciente no debe dividir al Deseo en su sentido más amplio, pretendiendo con ellos entenderlo, sino integrarlo en una praxis del Amor Loco, complejo y amplio, con dignidad alta, si realmente se quiere llegar al fondo del proceso revolucionario y terminar con toda alienación y toda miseria.

El Capitalismo se dedica a eclipsar al amor, a degenerarlo, a fetichizarlo y amenazarlo con miseria física y social, intolerancia religiosa, ideas convencionales y finalidades funcionalistas para reproducir y cuidar hijos, propiedad privada y relaciones utilitarias, egoístas y mercantiles. Bajo el Capitalismo, la fuerza brutal de las normas, los dogmas logran alienar al amor con miseria humana física, social o espiritual. El amor termina siendo una ilusión más, un inalcanzable, un territorio de telenovelas y películas, un algo irrealizable y ridículo en manos de los pobres.

La sensación precisa que cada persona imprime al Amor Loco ayuda a los cuerpos enamorados al anudarse. Nada hay en eso de fugaz porque radica en un sueño largo que la especie humana cultiva obsesivamente como un recuerdo del futuro invisible para quien no sabe ir, o no quiere ir a esa búsqueda. Una especie de canto del inconsciente se presiente, es un entendimiento adelantado y asombroso de pasiones amorosas renovadoras de todas las energías vitales, bajo una forma de lucidez amorosa. El amor sabe descifrar los signos del cuerpo y no puede operar sin los sentidos. Sensaciones profundas con ideas profundas. No existe en ese plano la separación entre lo racional y lo sensorial. Se trata de una razón superada enriquecida más sensible, atenta a las sinrazones al caer bajo los poderes absolutos del amor bajo una tormenta que trastorna el ojo del ciclón y la vida se vuelve "convulsiva", fascina, encarnación de la belleza absoluta. Una revelación.

El Amor Loco arrolla los sentidos, se embriaga con ellos una razón que no existe en la lógica burguesa. El Amor Loco ha de convertirse en fundamento de la especie humana que luchará para fundarse cada día, a cada momento, libre de la degeneración burguesa. El Amor Loco tiene carácter biológico cada vez más profundo en la filosofía, la poesía… es una re-afirmación de la vida bajo una afirmación dinámica de los sentidos. Es un ímpetu revolucionario que emerge de entre los gestos de quienes se aman, que son ellos mismos, esos filtros mágicos del azar en un abrir y cerrar de ojos. El Amor Loco es siempre una inauguración. Pasea al interior del ser amado para exaltarse porque hace del otro un eje de toda acción. Chispazo creador que nos confiere la conjunción del fuego bajo el agua. "En nada me he esforzado tanto como en mostrar qué precauciones y que ardides el deseo , ala búsqueda de su objeto, arbitra para navegar en las aguas pre-conscientes y, una vez descubierto dicho objeto, de qué medios, pasmosos hasta nueva orden, dispone para darlo a conocer mediante la conciencia" Andre Breton

La humanidad será dueña de sí el día en que también el Amor Loco ayude a comunicar anticipadamente sus actos Revolucionarios. Ese día existe. Todo Amor Loco comporta conjuntos de hechos torbellino que remontan lo desgarrado porque su interrogación vale la pena… tarde o temprano. Con el Amor Loco los principios lógicos saldrán al encuentro de una humanidad dueña también de sus poderes de azar objetivo que mutarán en Amor renovado con letras fosforescentes… las letras del deseo des-alienado.

No habrá Amor Loco a la ligera, sólo es preciso saber orientarse con un programa Socialista, para que construir entre todos una manera nueva de Amor como conquista revolucionaria del Deseo. ¿Cómo no anhelar que surja voluntariamente la revolución con todos nuestros amores más prodigiosos? El Amor Loco romperá toda desemejanza que existe entre el objeto deseado y el hallazgo. Al Amor Loco le es dado reconocer el precipitado maravilloso del placer para que se haga social y poderoso a la hora de transformar el mundo, devolvérnoslo sin la opacidad de lo alienante y descubrir en él poderes proporcionales a las necesidades más urgentes del espíritu. El Amor Loco, con la magnificencia de la vida, rehará su significación en todas las facetas exteriores e interiores de los seres humanos, de la manera más categórica y constante, tanto estética como moralmente; revolucionará la belleza humana y la creación, la acción espontánea, en la medida misma en que será su expresión predilecta. El Amor Loco abrirá las ventanas a lo maravilloso desconocido. El Amor Loco no servirá a otra cosa que no sea reanimar las llamas de la hoguera revolucionaria, único amor, individual y colectivo, de un ser social que de sí y sobre sí impulsa al Amor con él y hacia él dialécticamente. Lo quiso Breton así, para su hija también: "Deseo que seas amada locamente" 4. Deseemos eso también para la humanidad toda, esta vez socialista.


1 Entretien avec André Parinaud, Arts, 5 octobre - 11 octobre 1966.

2 El Amor Loco: L´Amour Fou, André Breton, Librairie Gallimard, Paris Francia. 1937. Editorial Joaquín Mortiz , Primera edicón en Español 1967 México. Es una de las obras fundamentales del surrealismo.

3 http://www.articulos-boletinto.blogspot.com/

4 Breton, André, El amor loco, Joaquín Mortiz, México, 1967.

* Rebelión/Fundación Federico Engels

13.5.10

Definición mínima de las organizaciones revolucionarias

Internacional Situacionista - 1967


Considerando que el único fin de una organización revolucionaria es la abolición de las clases existentes por métodos que no lleven a una nueva división de la sociedad, calificamos de revolucionaria a cualquier organización que persiga de manera consecuente la realización internacional del poder absoluto de los consejos obreros tal y como ha sido esbozado por las experiencias de las revoluciones proletarias de este siglo.

Tal organización presenta una crítica unitaria del mundo o no es nada. Por crítica unitaria entendemos una crítica dirigida globalmente contra todas las zonas geográficas donde se han instalado diversas formas de poderes socio-económicos separados, y que se pronuncie también globalmente contra todos los aspectos de la vida.

Tal organización reconoce el comienzo y el fin de su programa en la descolonización total de la vida cotidiana; no pretende la autogestión del mundo existente por las masas, sino su transformación ininterrumpida. Realiza la crítica radical de la economía política, la superación de la mercancía y del salario.

Tal organización rechaza toda reproducción en su interior de las condiciones jarárquicas del mundo dominante. El único límite de la participación en su democracia total es el reconocimiento y la auto-apropiación por todos sus miembros de la coherencia de su crítica: esa coherencia debe estar en la teoría crítica propiamente dicha y en la correlación entre esa teoría y la actividad práctica. Critica radicalmente toda ideología en tanto que poder separado de las ideas e ideas del poder separado. Así es al mismo tiempo la negación de toda supervivencia de la religión y del actual espectáculo social que, desde la información a la cultura masificada, monopoliza toda comunicación de los hombres alrededor de una recepción unilateral de las imágenes de su actividad alienada. Disuelve toda “ideología revolucionaria” desenmascarándola como indicación del fracaso del proyecto revolucionario, como propiedad privada de los nuevos especialistas del poder, como impostura de una nueva representación que se erige por encima de la vida real proletarizada.

Siendo la categoría de totalidad el juicio último de la organización revolucionaria moderna, dicha organización es en último término una crítica de la política. Debe intentar explícitamente, con su victoria, su propio fin en tanto que organización separada.