8.9.06



¿Cuál es la relación entre la obra de arte y la comunicación? Ninguna.


Ninguna, la obra de arte no es un instrumento de comunicación. La obra de arte no tiene nada que hacer con la comunicación. La obra de arte, estrictamente, no contiene la mínima parte de información. Por el contrario, hay una afinidad fundamental entre la obra de arte y el acto de resistencia. Entonces aquí sí, la obra tiene algo que hacer con la información y la comunicación, sí, a título de acto de resistencia.

¿Cuál es esta relación misteriosa entre la obra de arte y un acto de resistencia? Mientras que los hombres que resisten no tienen ni el tiempo ni muchas veces la cultura necesaria para tener una mínima relación con el arte, no lo sé.

Malraux desarrolla un buen concepto filosófico, dice una cosa muy simple sobre el arte. Dice que es la única cosa que resiste a la muerte.

Volvamos a mi truco de siempre, del principio, sobre qué es lo que se hace cuando se hace filosofía. Se inventan conceptos. Y encuentro que ahí está la base de un buen concepto filosófico. Reflexionemos sobre qué es lo que resiste a la muerte. Sin duda, nos alcanza con ver una escultura de tres mil años antes de nuestra era, para saber que Malraux nos da una buena respuesta.

Podríamos decir, desde el punto de vista que nos ocupa, que el arte es lo que resiste y es ser no la única cosa que resiste, pero que resiste. De ahí esa relación tan estrecha entre el acto de resistencia y el arte, la obra de arte. Todo acto de resistencia no es una obra de arte aunque de alguna manera lo sea. Toda obra de arte no es un acto de resistencia y sin embargo de alguna manera, lo es.

Y si me permiten volver: ¿Qué es tener una idea en cine? O ¿qué es tener una idea cinematográfica?(...) Por ejemplo en Straub: ¿Qué es ese acto de palabra que se eleva en el aire mientras que su objetivo está bajo la tierra? Resistencia. Acto de resistencia. Y en toda la obra de Straub, el acto de la palabra es un acto de resistencia. Desde Moisés hasta el último Kafka, hasta Bach. Recuerden, el acto de la palabra en Bach, ¿qué es? Es su música, es su música que es acto de resistencia. Acto de resistencia ¿contra qué? No es el acto de resistencia abstracto, es acto de resistencia y de lucha activa contra la repartición de lo sagrado y lo profano. Y este acto de resistencia en la música culmina con un grito. Como también hay un grito en Woyzek, hay un grito de Bach: “afuera, afuera, no quiero verlos”. Eso es el acto de resistencia. A partir de esto me parece que el acto de resistencia tiene dos caras: es humano y es también el acto del arte.

Sólo el acto de resistencia resiste a la muerte, sea bajo la forma de obra de arte, sea bajo la forma de una lucha de los hombres.Y ¿qué relación hay entre la lucha de los hombres y la obra de arte?La relación más estrecha y para mí la más misteriosa.

Exactamente eso que quería decir Paul Klee cuando decía: "Ustedes saben, falta el pueblo". El pueblo falta y al mismo tiempo no falta. El pueblo falta, esto quiere decir que (no es claro y no lo será nunca) esta afinidad fundamental entre la obra de arte y un pueblo que todavía no existe, no es ni será clara jamás. No hay obra de arte que no haga un llamado a un pueblo que no existe todavía.

Gilles Deleuze - 1987

Imágen: Kasimir Malevich: Cuadrado Negro, 1915.

http://www.proyectotrama.org/00/TEXTOS/BIBLIOTECA/elacto.htm

4.9.06

Inocua nota al pie de página




Notarán ustedes que el gris espeso que ha cracterizado la asistemática edicion del blog Absinthe durante el año 2006 ha variado levemente. Bien pues, el gris original correspondiente al código de color #616161 cambia ahora, provisoriamente, al tono que originalmente debiesemos haber elegido por pertenecer al espectro de colores aceptado en el protocolo html. Pardójicamente, a este nuevo gris tambien algo espeso le corresponde el código #666666. A primera vista parece un numero maldito. Pues bien, no menos maldito es el homenaje que realizamos al conservar durante unos días este código de color que no nos indica otra cosa que el año del fin del odio, 6 veces 6 que es más bien dos veces 666, es decir 2666, fecha críptica que encabeza la obra capital de Roberto Bolaño.

A sus honores entonces, este gris.

Absinthe


Imágen: Giuseppe Arcimboldo, El Librero, 1566.

Qué trabajo éste, cerrar los ojos, no, entrecerrarlos, sin dejarse llevar por el sueño, agarrarse fuerte del tronco de la vigilia y dejar que la máquina de escribir sacuda hasta el descalabre las teclas de la desmemoria y sin dejar evidencia ni documento ni legado alguno, hacer trabajar a la “intelligentsia” neuronal que parece una tropa de obreros explotados sin aliento, superados por la planificación inhumana sólamente justificada por el “proyecto país” de una triste tropa de humanistas vestidos de traje y corbata, cargados de tarjetas de crédito, que es el pensamiento, con un bustito de beethoven al lado de la cama y una luma al lado de la bicicleta, miserables entidades formateadas por patéticos discursos, aludiendo sentimiento desgarrado para anclar en las lágrimas de la audiencia su inconsistente más bien egoísta y erotómano impulso de trascendencia espiritual, revolucionaria o fascista, o todo junto, depende el sujeto.

Se odia el pensamiento por inconcluso, se sale a la calle a luchar por volver a la casa a continuar odiando el pensamiento por ineficaz y soberbiamente contradictoriamente irreal, se vuelve a la casa a pensar qué hacer por la Acción, que por sí sola no se las vale, no sin la previa observación de unos hechos, ante todo ambiguos hechos sin observación alguna ni lectura alguna que no los sustraiga a un observador, ese que cree ver el mundo bajo sus pies o sobre su cabeza o atravesado en su garganta o convertido en carbolineo dentro de sus pulmones o derechamente lejos y en contra de todo por lo que cree que le deben respeto y soberanía.

Pensamiento que no alcanza más que para comprensión de lectura reprobada por el lápiz mina jerárquico de la educación privatizada que aquí abajo gasta su grafito y allá arriba menea su goma, y más arriba introduce las notas en una planilla excel de la que la humilde neurona-obrero explotado no tiene ni idea que existe (sus hijos si, ellos son mano de obra barata), siendo que hay windows desde 1995.

Hasta que se entera. Y les llega la máquina de escribir, incluso el folletín que explica el uso y abuso de la planilla de cálculo. Y aprende a usarla hasta que olvida cómo se raya el papel, condición sine qua non del uso de la maquina sacadora de promedios. Pero sus hijos si. Sus hijos si saben ocuparla y no saben lo que es el papel, menos el grafito que parece que es el material del que están hechas las raquetas de tenis, si es que no sale en la tabla de los elementos periódicos que sí se parece al teclado de la maquina saca promedios. Y tienen una acalorada discusión en torno a la utilidad del Messenger. Ellos han estudiado en colegios técnicos y saben ocupar la planilla saca cálculos. Ellos son mano de obra barata para la cámara chilena de comercio. Ellos saben también las virtudes del Messenger: con un buen nic te puedes granjear un futuro digno.

¡Y también existen los blogs! Con los blogs puedes crear autonomía, conspirar contra el sistema, y si lo que te interesa es la micro empresa, puedes hacer tu propia página de difusión y venta. Y ya las ideas no son más de uno solo, ahora la información es libre!! Dicen los hijos. Y el pensamiento también. Libre: (Del lat. liber, -ĕra). léase: Que tiene facultad para obrar o no obrar. Que no es esclavo. Que no está preso. Licencioso, insubordinado. Atrevido, desenfrenado. Disoluto, torpe, deshonesto. Suelto, no sujeto. Que está solo y aislado y que no tiene casa contigua. Exento, privilegiado, dispensado. Soltero. Independiente. Desembarazado o exento de un daño o peligro. Que tiene esfuerzo y ánimo para hablar lo que conviene a su estado u oficio. Que tiene expedito el ejercicio de sus funciones. Inocente (sin culpa). No ocupado. (Real Academia Española © Todos los derechos reservados).

Entonces este pensamiento: una noche escuché a un amigo comentar que un niño había escrito un texto que no demostraba sentido de continuidad, éste era pues, un niño distraído. Noté algo de incontinente distinción en sus palabras. Tambien de marginación, pulsión que él hubiese querido abolir de forma consciente. El niño distraído no cumplía con las normas del pensamiento escrito. El niño distraído había formateado su sentido narrativo en función del control remoto de la tv, por eso escribía sin sentido de continuidad. Así le pareció a mi amigo. Un pensamiento no lineal es entonces un pensamiento desestructurado por la cultura de masas. De alguna manera, un pensamiento "no válido". Pues el sentido del pensamiento es narrativo y lineal, así al menos del pensamiento que pretende llegar a una idea compuesta bajo los principios de la educación ilustrada. Es decir bajo los principios de una educacion tecnologizada, aplicada a la concienzuda construcción del sentido común técnico, base del trabajo asalariado transformado hoy por hoy en flexibilidad laboral. El pensamiento que busca la libertad la encontrará a costa de ser un pensamiento asalariado. Pensamiento liberado dentro de los limites del patio de la casa, del colegio, de la empresa, de la universidad, de la red, de la red de bares, la red de contactos, la red de blogs.

Qué hay del pensamiento histórico, igual de técnico, igual de ilustrado, pero dialéctico, negativo, necesariamente observante, virtual. Qué hay entonces del pensamiento poético, que piensa su estructura hasta quebrarla, pero que no olvida. Qué hay entonces del pensamiento de los niños que hoy se comunican por la red, que no es un pensamiento desestructurado pero si un pensamiento no lineal, rizomático, ciertamente explosivo, mezclado como la polvora casera hecha por los aparentemente descontrolados más bien controlados contenidos de internet. Pensemos un pensamiento histórico, poético, rizomático, concreto, explosivo, implosivo, no erudito, un pensamiento aparentemente engañado pero desengañado, un pensamiento atrapado bajo cinco paredes, o dentro del suelo articulado del transantiago, un pensamiento de bar que recuerda a la mañana suguiente, un pensamiento de pasillo que rompe los vidrios y no mira dentro de los pantalones, un pensamiento de supermercado abandonado, de noticiero vacío. Contemos con que detrás de las pantallas está el papel.

zapatos cayendo por la borda, me distraigo, y dejo de escribir.

Ab.

16.7.06